24 de febrero de 2011

- Mire, le voy a explicar una situación - empezó diciendo la señora
 (Ya empezamos mal, pensé)
 -Si, digame - le dije
-Mire, (segundo mire)  yo ayer comí caramelites (sic)
-¿Caramelitos? - insinué.
- No, ¿¡Qué caramelitos !? - me gritó la señora - caramelites, ca-ra-me-li-tes
- Disculpe - le dije - pero no le entiendo
- Mire (tercer mire) , ayer comí caramelites, esos pescaditos fritos.
- Ah , calamaretis fritos - le dije.
- Claro, yo ya le dije, caramelites fritos, bueno la cuestión es que estoy mareada desde ayer.
- ¿Tuvo nauseas ?
- No, solo mareada, y me tomé un dramamine.
- Supongo que lo que usted tuvo tiene mas que ver con algún problema digestivo, algo relacionado con el estómago o con el hígado.
- Puede ser, porque yo siempre fui hepática
No la corregí
- Habría que ver si estaban frescos - le dije
- No, que frescos, si los comí fritos, estaban bien calientitos



Basta para mi

4 comentarios:

  1. Estuve leyendo este y muchos posts más. Divertidísimo. Y buenísimo que te diviertas con estas historias que en algunos momentos deben molestar bastante.

    Me quedé pensando en las barbaridades que habré dicho en las farmacias.

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  2. Qué paciencia que tiene... ya con el "Claro, yo le dije carameletis..." a mí ya me hubiera dado por respirar hoooooooondo y coger asiento!

    No puedo con ella, noooooo!! Jajajajajajajajajaja... qué temazo! Lo suyo es asunto de labrarse un camino al cielo poniendo una cucharadita de arena cada vez... tiene mérito, se lo juro!

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  3. Lulu: paciencia tengo, pero creo que para atender al público hay que tener paciencia independientemente del rubro en que uno trabaje.

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